jueves, 25 de septiembre de 2008

FUNDAMENTO DE LA PAELLA DE LA PARRETA

FUNDAMENTO DE LA PAELLAA TODOS LOS QUE SE INTERESAREN POR LA GENUINA PAELLA VALENCIANACOCINAR LA PAELLA VALENCIANA(Fragmentos)Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio, sin autorización escrita del autor Juan B. Viñals Cebriá. Inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual, V.- 1-08-2007.



Según podemos saber por medio de la documentada “Agencia Valenciana del Turisme”.-La gastronomia valenciana está basada históricamente en:- "Los diez libros de agricultura del famoso Columela, el Libro de Cocina del romano Apicio, las Etimologías de San Isidoro (siglo VIII), el Libro de Cocina Hispano- Magrebí. Traducido por Ambrosio Huici Miranda (siglo XIII), incluidos muchos párrafos metafóricos de la poesía arabito andalusí surgidos de la imaginación de Ben al Talla y Cafar Ben Hutman, entre otros literatos, además del libro Arte de Cozina del valenciano Diego Granado, cocinero de Felipe II, configuran un gigantesco antecedente cultural que de una forma directa o velada posee un fiel reflejo en muchos de los hábitos alimenticios de estas tierras". Por mi parte decir, que mis meritos, o conocimientos gastronomicos, caso de poseerlos, son debido, a los continuados consejos y a las meritorias confidencias que en la década de los años sesenta, con tanta paciencia me revelara mi tia Maria, la hermana de mi madre, poseedora de la autentica “recepta” (receta) de la paella de la Parreta.
La idea o FUNDAMENTO de la PAELLA VALENCIANA, tiene entre otras razones, dar ha conocer el origen de la genuina receta nacida en la loada alqueria de la Parreta, que se encontraba situada en un luminoso lugar del septentrión de extramuros de la ciudad de Valencia. Además proyecta encaminar para que este Fundamento sirva de guía y estricta observancia de cuales son las materias primas que se ajustan a la verdadera formula de la paella reina y señora de la gastronomia valenciana. Se le llama paella, no paellera, ni caldero, por que a sí lo decidieron con acierto los ricos huertanos, y los labradores valencianos; en todo caso, paellera es la mujer que cocina la paella. Como ocurrió con muchas de las recetas gastronómicas tradicionales, la paella surgió como un plato condimentado por las servidumbres para agasajar a sus señores, dueños de las acrisoladas alquerias consideradas autenticas mansiones rurales en el antiguo reino de Valencia. Los servidores o cocineros de los ricos huertanos, en las celebraciones más significativas, cocinaban la "paella sense mànec", un recipiente que ahora los valencianos llamamos sencillamente paella. En principio, esta palabra designa el condimento y el recipiente; esa confusión de significado, provocó para deshacer la ambigüedad, la lógica aparición del término "paella sense mànec". Fue en ese recipiente cóncavo donde germinó la deliciosa paella de la Parreta, soberana de la gastronomia mediterránea.Expuestos cuales son nuestros verdaderos propósitos, nos referiremos aunque brevemente, para dejar constancia del anacronismo que supone para el cocinero purista las llamadas paellas mixtas, al igual que las otras, las que son un amasijo de demencias de ingredientes propios de cocineros inexpertos. Las multitudinarias, donde por medio de cadenas y plataformas se preparan un sinfín de raciones de paella, y de esas otras, las llamadas “populares” que se condimentan con unos hierros triangulares en el suelo de las calles. Antonio Vergara, siempre tan oportuno, tiene escrito algo que viene muy apropósito.- “Cocinar cualquier cosa no debe entenderse una expresión despectiva; antes al contrario. Cocinar cualquier cosa quiere decir exactamente que los falleros le dan menos importancia al resultado de su atrevimiento culinario que al hecho social de que mucha gente coma del mismo caldero –independientemente de su bondad-, pues creen que una paella desastrosa, una fideuà ídem, un arròs amb fesols i naps, o unas chuletas a la brasa, valen en tanto en cuanto las personas se arraciman en torno a la lumbre callejera”. Por lo tanto todas las mencionadas irreverencias culinarias, nada tienen que ver con aquellas paellas que antaño se elaboraban con tanta solemnidad, ceremonial, y boato. Con el rigor histórico que merece tan preciado manjar, la paella valenciana nació, en principio, para solemnizar los grandes acontecimientos de índole santoral, o familiar de los señores huertanos, después de la mano de la burguesía capitalina, se integró en los círculos artísticos y culturales de Alicante, Castellón y Valencia. Por aquellos mismos tiempos los dueños de tan magnas alquerías y predios, seguían siendo en su mayoría los herederos de aquellos caballeros que formaron las mesnadas que acompañaron al rey Don Jaime I, durante la reconquista del antiguo Reino de Valencia. Esos mismos poderosos huertanos asumían plenamente el célebre consejo del ensalzado Brillat-Savarin. Siglo XVIII-XIX, el no va más del refinamiento, autor de "Fisiología del Gusto o Meditaciones de Gastronomía Trascendente": su máxima: "Convidar a una persona es encargarse de su bienestar durante todo el tiempo que esté en nuestra casa.”La difusión de este tan exquisito plato entre los más exigentes del mundo de la gastronomia, lo haremos entrando con la paella condimentada con la ortodoxa receta de la Parreta, y por lo tanto nos incorporaremos con buena salud para llegar hasta el gusto y fomentar así la cultura gastronomica a través de este plato tan singular. Acompañando a la dieta mediterránea daremos a conocer en todo el mundo, el plato más universal de la Comunidad Valenciana.El nacimiento de tan singular condimento, lo debemos de situar en el siglo XVIII, data que nos la viene a confirmar la crónica del Doctor. Gregorio Marañón, hombre justo, humanista y liberal, considerado como uno de los más brillantes intelectuales españoles del siglo XX. Además de su erudición, destacó por su elegante estilo literario. En la década de los años cincuenta, dejaba escrito este interesante parágrafo, que sirve como veraz confirmación de la partida de nacimiento, de tan exquisito plato, ya que don Gregorio, que nunca escribía a humos de paja, nos deja constancia que la paella era la comida con que se agasajaba a la nobleza, y era por lo tanto, el rico manjar, con que eran obsequiados los más ilustres visitantes del viejo Reino de Valencia.- “En todas las tierras valencianas reina, con rutilante y variada gloria, la paella. Maravillosa es la valenciana. Nadie puede poner reparos a su calidad, que se mantiene sin desmayos a través de los siglos: desde los días en que un embajador de Luis XIV (1638-1715), sabio en todas las artes culinarias, moría, empero, a los tres días de desembarcar, ahíto de paella valenciana, hasta nuestros horas de hoy, en que uno de los grandes cirujanos de América me confió que por una paella como la que acababa de degustar en Valencia cambiaria todo el Museo del Prado (...)". Para subrayar el boato que rodeaba la elaboración de este condimento, baste recordar, que en pleno siglo dieciochesco, las paellas se condimentaban en unas artísticas cocinas recubiertas con artísticos azulejos. Otra muestra de la importancia que concedía tanto la nobleza capitalina, como la huertana a la gastronomía autóctona en esa centuria, nos lo prueban las señoriales cocinas todas éllas de una gran belleza, decoradas artísticamente con policromados azulejos procedentes de entre otros lugares de la ciudad de Alcora, donde se encuentra la Real Fábrica de Loza y Porcelana que fundó en 1727 el Conde de Aranda en esta ciudad castellonense; o bien de la no menos famosa cerámica originaria de Manises, Onda, o Paterna: azulejos fabricados diestramente con pigmentos y polvo de vidrio sobre arcilla, repletas de escenas culinarias, y ornamentos religiosos donde sus paneles representaban por lo general personajes con vestimentas de aquellos siglos. Estas vistosísimas cocinas exhibían en sus artísticos azulejos un amplio muestrario de utensilios típicos propios usados en las mismas. En el Museo Nacional de Cerámica "González Martí" (Palacio del Marqués de Dos Aguas), Valencia, en el segundo piso se ha reconstituido una de esas artísticas cocinas valencianas, igualmente se exhibe otra cocina basada del siglo XVIII valenciano, ha sido reconstruida en su totalidad en el Museo de Artes Decorativas en Madrid. En parecida cocina es donde germinó la Paella en la alqueria de la Parreta. Posteriormente en otras más modestas para condimentarla se adaptaron “els ferros” o trébedes, aro, o triángulo de hierro, que es con lo que ahora se condimentan toda clase de paellas. Más modernamente se utilizan los nuevos aparatos(difusores) de gas. El evaluadísimo gastrónomo Juan Carlos Rodríguez.- El Mundo.-Magazine (15-08-2004), Nos inmortaliza la auto-exigencia mantenida por buenos cocineros al no hacer pirulas al condimentar la paella, cuando como una sentencia escribe.- “A chefs creativos como Quique –o como Raúl Alexandre, de Ca Sento– la propia cultura cerrada sobre el arroz no les permite hacer florituras. “Más que evolucionar la receta tradicional, a mí me interesa investigar las variedades de arroz y su cocción, o mejorar técnicamente el recipiente”, enfatiza Dacosta. “Gracias a un abatidor de temperatura que enfría súbitamente el guiso, puedo hacer el arroz a media cocción, meterlo en la nevera sin que se altere y recuperarlo días después en el punto en que lo dejé. Así, el comensal espera menos tiempo. Por otro lado, mandé fabricar unas nuevas paelleras; llevan una resistente placa de acero adosada en el dorso que distribuye el calor por igual. El fondo del recipiente es de teflón, para que el socarrat quede suelto. Con esta evolución técnica, el cocinero manda sobre la paella, y no al revés”. Aún no ha patentado el invento, que por supuesto, también es discutible”.Por lo tanto insistiremos una vez más en decir que los ingredientes naturales, únicos e inalterables de la Paella de la Parreta son : arroz, aceite de oliva virgen, pollo, conejo, ferraura o judía verde ancha, garrafón, judía o tavella, tomate natural, pimentón rojo dulce molido, azafrán de hebras, agua, infusión de romero.PAELLA DE LA PARRETA O PAELLA VALENCIANA ESTRICTOS Y EXACTOS INGREDIENTES (Para 4 personas):300 gr. Arros Bomba, Senia, o Bahia.600 gr. de Pollo 500 gr. de Conejo 250 gr. de Bajoca (judía verde ancha) 200 gr. de Garrofó (judía blanca ancha) 100 gr. de Tavella (judía blanca)100 gr. de Tomate natural100CC.de Aceite de oliva virgen Azafrán hebrasSal Pimentón colorado dulceAgua.Infusión de Romero. (No coloquen tal cual la rama de romero en la paella, hace vulgar y, sus briznas desagradan al buen gourmet). Todo lo tendremos apunto y limpio, excepto el arroz que no se enjuaga. Aparte tendremos el agua templada con infusión de romero, sustituto natural de los caracoles. Los arroces de entre todas clases, el grano de tamaño medio es el más recomendado para la elaboración de la paella de la Parreta. 1. -Colocaremos la paella bien estabilizada es decir que siente bien sobre las trébedes, o mecanismo de gas, esta función es fundamental para que luego quede bien distribuido el arroz y hierba de igual manera por todo el recipiente. Como medida preventiva espolvorearemos sal, por el borde exterior para evitar que se nos pueda quemar el receptáculo.2.-Rociaremos el aceite en frío para que este “moje” solo el centro de la paella, de esa manera se demuestra que el recipiente se encuentra bien nivelado, y que la cantidad del aceite es la debida.3.-Se enciende el fuego, se calienta el aceite (fuego lento), se extiende el aceite. Cuando empieza a humear, pondremos la sal, y lo removeremos con rapidez para que quede mezclados el aceite y la sal, esta operación es muy importante para que después cuando pongamos a sofreír no salpique. 4. – Con fuego lento, pondremos en la paella la carne de pollo y conejo troceado ligeramente salados (trozos no grades), para que estas absorban el sabor del aceite y de la sal, hasta que queden dorados (procurando comenzar por la parte de la piel), las carnes estarán siempre a la vista pero nunca secas. La carne es uno de los alimentos que le da el sabor, pero quien después proporciona las delicias al paladar son el arroz y las verduras. 5. -Si cuando sofreímos las carnes las llamas del fuego nos parecen excesivas rebajaremos la intensidad del fuego (Podemos espolvorear con sal los espacios libres del fondo de la paella. La importancia de que toda la carne esté convenientemente dorada, dependerá mucho en el sabor final tanto de los granos del arroz como las verduras.6. –Se aparta las carnes a los lados de la paella (con menos fuego) y en el centro se verterá todo el contenido de verduras (judías verdes anchas, el garrofó y la tabella). Se sofreirá bien las verduras dándoles vueltas constantemente (tres, a seis minutos,) 7.-Nuevamente haremos un hueco en el centro de la paella y añadiremos el tomate natural, bien fraccionado (nada de turmix). El tomate originario de Méjico, empieza a usarse en la paella valenciana, en salsas y otras clases de aderezos en el s.XVIII. Removeremos el tomate insistentemente con la paleta para que quede bien frito y el arroz no quede después blando.8.- Añadiremos dos cucharadas de pimentón colorado dulce, que se revolverá (durante un minuto) para evitar que se apiñe, o que se nos pueda quemar o apelotonar, por lo cual resultaría de un gusto desagradable. 9.-Añadiremos rápidamente agua templada hasta alcanzar el caldo próximo al borde mismo de la paella. Previamente habremos vertido la infusión de romero (Deshacemos un mito ancestral, por todas las pruebas realizadas estamos en condiciones de asegurar que toda el agua potable es buena para condimentar la paella). 10.-Pondremos las hebras de azafrán que deben secarse, no tostarse, le dará grato color y sabor.11. Dejáramos hervir aproximadamente entre treinta y cinco y cuarenta y cinco minutos más o menos para que queden adsorbidos los delicados sabores por el arroz y las verduras.12.- Levantada la ebullición, continuar hirviendo pero a fuego lento para que continúen empapándose de todos los sabores naturales.13-. Cuando nuevamente hierva el agua, su medida exacta es alcanzar los remaches posteriores de las asas. Si el caldo ha bajado de los niveles recomendados, puede añadirse un poco más de agua.14.- Es ahora un buen momento para probar el caldo y ver si hace falta añadir sal. El caldo lo debemos de encontrar gustoso. Ligerísimamente salado, ya que el arroz durante la cocción, absorberá parte de la sal.15.- Mojar nuevamente (caldo), hasta los remaches de las asas del recipiente. 16. Los arroces de entre todos los tipos, el grano de tamaño medio es el más recomendable para cocinarlo en paella valenciana. Este arroz cuece en un tiempo suficiente y apropiado para armonizar con los sabores de las materias primas sin excesos, en una justa medida. -Poner el arroz, que lo colocaremos formando un caballón que ocupará el diámetro de la paella, hemos de procurar que sobresalga el arroz ligeramente por encima del caldo; se distribuye rápidamente el arroz por todo el recipiente, terminado de realizarlo, no se volverá a remover. 17. El mencionado caballón (saliente) es una manera sencilla de acertar la cantidad de arroz para cualquier tamaño de paella. Debemos de procurar que no queden granos de arroz sobre la carne o la verdura sin estar sumergidos en el caldo, se mantendrá de 6, a 8, minutos. El fuego en esos momentos será muy vivo, seguidamente se rebajara su intensidad hasta que el arroz lo encontremos cocido.18. En estos momentos el caldo quedará reducido a menos de la mitad. Como medida preventiva tendremos siempre agua a parte (templada), por si acaso nos vemos obligados añadir.19. El arroz nos quedará listo, entre veinte, y veinticinco minutos. 20. El arroz no debe quedar caldoso. Si se agarra ligeramente en el fondo de la paella, se le llama “socarrat”, este arroz, según en opinión de algunos comensales es el que tiene mejor sabor (cuestión discutible). Tanto si el arroz nos parece que está casi cocido pero todavía nos queda mucho caldo, o por si al contrario el arroz continua estando duro bajaremos la intensidad del fuego y a fuego lento lo mantendremos hasta que nos quede evaporado el caldo.21. Si los granos de arriba, los encontráramos resecos por perder antes el agua que los recubría, los terminaremos de hacer, dejándolos reposar en lugar a ser posible húmedo. Nota.- En la antigüedad se retiraba del fuego la paella y se colocaba en reposo sobre el círculo del suelo húmedo y arenoso cercano al pozo de donde se sacaba el agua para el consumo humano.En el Fundamento de la Paella de la Parreta, no se acepta en su elaboración el empleo de la palabra truco por posible concomitancia con engaño, pues todas las materias primas que se emplean para la elaboración de este plato serán naturales e impolutas. Por el origen de esta comida, su elaboración solo admite la consideración de arte efímero. Mi tía, la persona que conocía todos los secretos de tan significativa receta, me dijo esto para mí, tan trascendental.- “Que esta fórmula nació como todo plato regional: de la conjunción de los alimentos que proporcionaba la mencionada alqueria: Arroz, guisantes, tomates, pollos y conejos que se criaban en este predio, así como una amplia variedad de judías verdes. Para completar la suculencia de este guiso se procuraba el aceite de oliva, característico de esta hondonada mediterránea”.Como es bien sabido por todos, la Comunidad Valenciana, disfruta durante todo el año de un clima privilegiado, pero es al principio de la primavera cuando de sus naranjos florece el azahar y lo perfuma todo con su aroma inconfundible. La seductora fragancia del azahar junto sus verdes hojas de las ramas del naranjo, que inundan las huertas de la región, es la misma madera que los valencianos prefieren utilizar para cocinar el plato más famoso de la cocina de esa tierra luminosa: la paella. Combinado, cómo no, con los exquisitos aromas del aceite de oliva, el azafrán, el tomate, pimiento colorado, el sofrito de las especificas y doradas carnes junto a las frescas y típicas verduras de esta alegre región. Nota.- La Parreta fue galardonada con el titulo y la medalla otorgada por el Centenario de la Cámara de Comercio de Valencia (1896-1996).Disponen de mi autorización, para que puedan mostrar, comentar, etc, estos fragmentos.Atentamente.Fdo.- Juan Bautista Viñals Cebriá.

martes, 23 de septiembre de 2008

La Mare de deu del Rosari.--Marjalenes.

MARJALENES.-RETAULE DE LA VERGE DEL ROSARI
ALTAR O RETABLO DE AZULEJERIA
Azulejería Barroca en Valencia
Juan B. Viñals Cebriá
Artístico retaule (retablo), que según todos los soportes documentales que se disponen corresponde su obra, con anterioridad al año 1800, y estuvo dedicado a San Vicent Ferrer i a la Verge del Rosari, todo como consecuencia de la devoción que se les profesaba a la Virgen y al Santo Dominico Valenciano en este arrabal mitad lacustre, y mitad huertano de extramuros.El retaule según testimonios estaba construido de bonitos azulejos, y quedaba protegido por tejas de alfarería de color rojo. En nuestro particular recuerdo lo inmortalizamos cimentado entre un balcón con sencilla balaustrada de hierro provista de torna puntas, y ventanas con unas interesantes verjas; su forma era rectangular, sus medidas aproximadas, tres metros a lo alto, además de la cornisa construida de madera, y friso de azulejos, y en sus proximidades existía una fuente loada entre otros, por el celebrado poeta valenciano Martí Gadea.El caserón por su composición y su trazado en su tiempo fundacional debió de corresponder a familia de alto linaje, en sus últimos y lastimosos momentos estuvo rotuladocon el número 4 de la calle Marchalenes,Durante la guerra civil (1936-1939), el retablo , fue cubierto por algún vecino con un cartel que figuraban consignas políticas afines al momento, y de sea manera permaneció disimulado durante toda la contienda, sin sufrir otro daño que el causado por el paso del tiempo.Mª Eugenia Vizcaíno Martí (1998), nos hace la siguiente descripción de tan representativo panel.“Gran retablocon símbolos marianosy gran anagramade Ave Maria.Muy estropeado”“El retablo está situado en la fachada (…); no está cuidado, le faltan varios azulejos en la parte baja y le han colocado unos blancos.El retablo es grande, doce azulejos de altura por nueve de ancho, de 21x 21 cms., o se dos metros, cincuenta y dos centímetros por metro ochenta y nueve, y es una lastima que esté incompleto porque es precioso, con dibujo cuidado y el color matizado, fundido en tonalidades suaves.El panel central, con la imagen de la Virgen es muy posterior y su colorido fuerte, completamente distinto al resto. Los símbolos están a los lados de la imagen, en vertical y en el centro bajo lleva una guirnalda casi circular que circunda el anagrama de Ave Maria, coronado y con la luna bajo.Los símbolos y alegorías que representan plásticamente las alabanzas en Loor de Nuestra Señora, están sacados de grabados y libros sacros, que se repiten en muchas tablas de Macipy sus seguidores y, claro está, se utilizan en los paneles cerámicos barrocos con la imagen de la Virgen Maria.Cada símbolo ocupa cuatro azulejos.En la parte alta la gran corona, también dorada, de ancho circulo con incrustaciones de pedrería, y florones con grandes rosetas y tréboles.Y bajo en un gran arco azul claro que cierra todo el anagrama, la luna, que forma un bien dibujado rostro de perfil.Toda la parte baja del mural está terminado con una base de tierra en ocre y verdes amarillentos, forma como tres escalones, que quedan detrás de la orla y en las esquinas se ven matas con tallos envolventes ocres y verdes azulados.Vuelvo a repetir que es una verdadera lástima que obras así, con un estudio de símbolos marianos sobre azulejos, realizados con un encanto poca veces igualado, y en una variedad en su parte floral, sean objeto de toda clase de ataques, mal cuidados y nada protegidos”.***Anteriormente Martínez Aloy (1920) otro venerable historiador valenciano, al caminar por Marchalenes, en su concisa apostilla, se refiere al retablo, de la manera siguiente.-“(…): un altar callejero-de los que ya quedan pocos -con azulejería del año 1801. La plancha principal que representa a la Virgen del Rosario es de 1880 y finalmente la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, que es ayudantia de la parroquia de San Bartolomé de Valencia.La historia de la iglesia es corta. En una alquería de la calle principal construyo su dueño una diminuta capilla dedicada a la Virgen del Rosario y a San Vicente Ferrer, que tuvo siempre abiertas sus puertas al piadoso vecindario, y allá por los años 1858, siendo propietario de la finca el segundo conde de Rotova, barón de Antella, cedió más terrenos para construir la actual iglesia de ladrillo, cuya estructura y decorado se adaptó, con buen acuerdo, al estilo neoclásico“En muchas casas y alquerías de Marchalenes hay planchas de azulejería que reproducen la imagen de San Vicente Ferrer, y afirman personas graves que el santo dominico apostolizócon frecuencia en la barriada.”La mencionada iglesia construida en 1858,se derrumbó en el mes de diciembre de 1957, como consecuencia de los daños sufridos como resultado de la trágica riada del 14 de octubre, de ese mismo año.Retirada de retablos en la ciudad de ValenciaFueron retirados todos los retablos de Valencia, y en esta barriada fue retirado el panel central, que figuraban las imágenes de la Virgen del Rosario y San Vicente Ferrer, procedentes de la primera capilla huertana.“En el verano de 1839, las autoridades de Valencia, ordenan ser retirados todos los –altarets i retaules, y el 4 de septiembre del mismo año comienzan a desmontarlos.El Ayuntamiento de Valencia, en las sesiones de 5 y 16 de noviembre de 1840, ordena desestimar el clamor vecinal que piden la permanencia de ciertos retablos”.Se autoriza nuevamente la instalación de retablos.“En los presupuestos municipales de 1871—1872, se impone por primera vez la obligación de pedir licencia anticipadamente al Ayuntamiento, para celebrar, tanto las fiestas de –carrer- etc., señalándose la cantidad de 500 pesetas (…)”( J. Bodria, 1906).Treinta y dos años después, seria restituido un nuevo panel en el quesolo figuraba la Virgen del Rosario, patrona de Marjalenes***Tan extraordinaria era la devoción de este poblado por San Vicente Ferrer, y la Virgen del Rosario: que la primera capilla rural propiedad de los Marqueses de Rotova, estaban dedicadas al Santo dominico Valenciano y a la Virgen de aquella advocación. Pero cuando en 1858 se inaugura la primera iglesia, la nueva parroquia queda solo bajó la advocación de la Verge del Rosari.Por estas vegas, mitad huertanas, mitad lacustres fue desde antaño muy grande la devoción que se sentía por el dominico, lo prueba que en el frontispicio de casas y alquerías se ha perpetuado la imagen del Santo valenciano. Como muestra en dos de las tres alquerías que se conservan (Lluna y l`Olleria), aun se pueden contemplar las artísticas -.rajoletes maniseres- que nos recuerdan la devoción que sentía esta popular barriada por el Santo.Congregar d`impedits (1858). El Comulgar de Impedidos, es el único acto religioso que a un perdura con devoción por las calles de este antiquísimo poblado del Marchiliena del Repartiment (s. XIII), acto que tan íntimamente unido está a la festividad de San Vicente Ferrer, es la celebración que a un perpetúan els Marjalers, donde en procesión se recorren como antaño se hacia algunas calles de este viejo raval .El próximo abril de 2008 se cumplirán por lo tanto longevas efemérides. Cuentan que durante la guerra civil (1936-1939), en una de las muchas alquerías que a una quedaban en esta partida huertana, una familia de labradores escondieron a un cura por la cosa de la guerra civil y que por lo tanto no dejo de celebrarse el fervoroso -combregar d`impedits.El recuerdo a San Vicente Ferrer.En mi caminar por los rescoldos huertanos de Marchalenes, tuve un día la suerte de mantener una amable conversación con la Senyora Lola Asunción (alquería de Lluna),que seria el preludio de otros gratos y diálogos donde se encontraban presentes familiares y vecinos, sentados a la sombra de la arboleda, la señora, me hizo saber una tradición transmitida desde 1505 (quinientos años), de padres a hijos, referida a San Vicente Ferrer el dominico valenciano, y que venía a confirmar, lo escrito en la segunda década del siglo XX, por J. Martínez Aloy. Según la señora Lola, con el asentimiento de sus familiares presentes me hizo esta confidencia.- “Que San Vicente Ferrer, acostumbraba a venir por estas huertas y que se sentaba a rezar en esa piedra labrada en forma de asiento que aun se conservaba. Y que sus ascendientes vivieron en estas hueras desde hace quinientos años”. Pasaron unos minutos y la dueña de la casa, con gran ceremonial me invitó a que le acompañara, pasamos por entre los restos que quedaban de un huerto, y próximo al muro de la casa se conservaba una espesa arboleda y en ella como si el tiempo se hubiese detenido, pude ver la piedra labrada donde la señora Lola, me dijo.- “Estaes la piedra donde se sentaba a rezar y apostolizar San Vicente Ferrer”. Con permiso de la dueña, me apresuré a obtener dos fotografías de tan legendaria y estimable piedra. Cuando habían pasado unos cuantos días, y yo, disponía del revelado de las fotografías, pasé a visitarle y ofrecer a la señora Lola, algunas de aquellas fotos. En esta ocasión, iba pertrechado yo, con una mejor maquina fotográfica, pretendía tener constancia mejor de tan extraordinaria reliquia. Nuevamente les pedí permiso para sacar fotos, y cual seria mi sorpresa cuando me hicieron saber, que la piedra, que tan fervorosamente habían conservado durante tantos siglos, habia desaparecido de aquel idílico lugar.La Font del Retaule del Rosari.-En la vieja casona derribada en 1991,en el trascurso de su existencia tuvo varios propietarios, en 1885, correspondía su propiedad ala Excma. Sra. Maria de la Encarnación Manyans donde precisamente se originaba el ángulo de la calle Marchalenes, y comenzaba por la derecha la -senda- coloquialmente llanada del -ventrero- (actualmente calle Reus),acequia a un lado, y al otro, el muro del huerto del celebrado Monasterio de la Zaidia; casi al pie del retablo, el Ayuntamiento de Valencia, colocó una artesanal fuente de hierro, que fue merecedora del aplauso y agradecimiento del vecindario. (Hay que recordar que hasta los años cuarenta del pasado siglo XX, algunas de las casas de la barriada carecían de agua potable). La artesanal y popularísima Font del Rosari) mereció la atención de J. Martí Gadea, cura nacido en Balones (Alicante), uno de los más jocosos y prolíficos poetas valencianos, quien le dedicó estos versos, que por aquellos tiempos fueron tan populares.-
“A este barri per venturaDe Valencia, li ha vengut.
Una font que li aseguraComoditat i salud.
Chiquetes, que ahir agobiospasaveu en Marchalenes,¡
ja teniu ahon vore als novios!¡la font vos ha tret de penes
!A la font del Rosari,Joves i velles,anirán les veinesde Marchalenes “(...) (sic)
Nota.- Tan celebradas y populares fueron las fiestas que se celebraban- en el poblado de Marchalenes, durante los últimos años del siglo XIX en honor de la -Verge del Rosari i San Vicent Ferrer,- que celebrándose en Valencia, un importantísimo acto cultural, donde se daba cuenta de las más importantes fiestas que se celebraban en la ciudad del Turia; el historiador José Bodria, en un momento de su disertación, dirigiéndose al auditorio dijo;“De les festes que encara duren y tots coneixém, no me ocupe, com son les de fora dels carrers de San Vicent y Marchalenes à laVerge del Rosari” (sic)El historiador y poeta, seguramente pensaría que no hacia falta emplear más tiempo redundando algo que toda la Valencia festiva conocía. El silencio de don José Bodria, nos deja huérfanos de saber de buena tinta, como eran aquellos tiempos las “conocidas fiestas”que se celebraban en este viejo poblado en honor de la Virgen del Rosario.GRANDES FIESTASEn la década de los años cuarenta, se organizaron extraordinarias fiestas en honor de Santiago Apóstol, nuevo Santo Patrón de la barriada.“Fiestas de Marchalenes (…), para dar mayor brillantez a estas fiestas, los clavarios y feligreses se han encargado de restaurar el famoso retablo que se conserva en aquella popular barriada de Nuestra Señora del Rosario, el cual data del año 1800.Después de la misa del Santo Patrono y precedido de bellas y entusiasta palabras pronunciadas por don Luís B. Lluch Garín, fue descubierto el referido retablo (…). Felicitamos a la junta de clavarios de Santiago Apóstol, y en particular a su clavario mayor don José Maria Alfonso, por su tesón y entusiasmo desarrollado, para llevar a buen fin obra tan deseada por todo aquel vecindario.”Pasados los años, con la lectura de la noticia publicada en el periódico nos permite perpetuar la figura de don José Maria Alfonso Fabado, quien dispuso desu peculio particular, junto con la colaboración de los clavarios de 1946, para que se pudiese llevar a cabo la restauración de tan tradicional retablo.Las Provincias. 4-08-1946El retaule, retablo, o paneles religiosos son reflejo de tradiciones y fiestas mayores celebradas al llegar la primavera o el verano .Con el tiempo, las devociones se amortiguaron y los azulejos con representaciones pías perdieron el cuidado de las clavarios. Al abandono siguió el robo de algunos de los artísticos azulejos sin que nadie protestara y, al final, cuando en 1991 la vieja casona fue victima de la piqueta, le acompañó el entonces muy deteriorado retablo.El olvido que sufría el retaule, es fiel reflejo de la indiferencia que incurren las personas. Con el tiempo, los fervores se apaciguan y el retablo en la actualidadsolo existe en el recuerdo de unos pocos vecinos mayores de la barriada de Marchalenes.PD. Ruego dirigido a doña. Rita Barberá Alcaldesa de Valencia: que bonito seria el poder recuperar para esta a típica y popular barriada la tradicional Font de la Verge del Roser, y reproducir algunos de sus entrañables y sencillos versos del cura de Alicante y gran valenciano, Joaquín Martí Gadea.Fin.BibliografíaMª Eugenia Vizcaíno Martí. “Azulejería Barroca en Valencia” -.1998., p.256.J. Martines Aloy.-“Geografia del Reino de Valencia”.-1920., p. 849.José Bodria y Roig.-“Festes de Carrer”1906., p. XXVII.Las Provincias,-4 -08-1946Ensisam de totes herbes.-1881.(Se supone escrita por Joaquín Martí Gadea).

El Retaule de Marjalenes

RETAULE DE LA VERGE DEL ROSARI
MARCHALENESALTAR O RETABLO DE AZULEJERIAAzulejería Barroca en Valencia
Juan B. Viñals CebriáArtístico retaule (retablo), que según todos los soportes documentales que se disponen corresponde su obra, con anterioridad al año 1800, y estuvo dedicado a San Vicent Ferrer i a la Verge del Rosari, todo como consecuencia de la devoción que se les profesaba a la Virgen y al Santo Dominico Valenciano en este arrabal mitad lacustre, y mitad huertano de extramuros.El retaule según testimonios estaba construido de bonitos azulejos, y quedaba protegido por tejas de alfarería de color rojo. En nuestro particular recuerdo lo inmortalizamos cimentado entre un balcón con sencilla balaustrada de hierro provista de torna puntas, y ventanas con unas interesantes verjas; su forma era rectangular, sus medidas aproximadas, tres metros a lo alto, además de la cornisa construida de madera, y friso de azulejos, y en sus proximidades existía una fuente loada entre otros, por el celebrado poeta valenciano Martí Gadea.El caserón por su composición y su trazado en su tiempo fundacional debió de corresponder a familia de alto linaje, en sus últimos y lastimosos momentos estuvo rotuladocon el número 4 de la calle Marchalenes,Durante la guerra civil (1936-1939), el retablo , fue cubierto por algún vecino con un cartel que figuraban consignas políticas afines al momento, y de sea manera permaneció disimulado durante toda la contienda, sin sufrir otro daño que el causado por el paso del tiempo.Mª Eugenia Vizcaíno Martí (1998), nos hace la siguiente descripción de tan representativo panel.“Gran retablocon símbolos marianosy gran anagramade Ave Maria.Muy estropeado”“El retablo está situado en la fachada (…); no está cuidado, le faltan varios azulejos en la parte baja y le han colocado unos blancos.El retablo es grande, doce azulejos de altura por nueve de ancho, de 21x 21 cms., o se dos metros, cincuenta y dos centímetros por metro ochenta y nueve, y es una lastima que esté incompleto porque es precioso, con dibujo cuidado y el color matizado, fundido en tonalidades suaves.El panel central, con la imagen de la Virgen es muy posterior y su colorido fuerte, completamente distinto al resto. Los símbolos están a los lados de la imagen, en vertical y en el centro bajo lleva una guirnalda casi circular que circunda el anagrama de Ave Maria, coronado y con la luna bajo.Los símbolos y alegorías que representan plásticamente las alabanzas en Loor de Nuestra Señora, están sacados de grabados y libros sacros, que se repiten en muchas tablas de Macipy sus seguidores y, claro está, se utilizan en los paneles cerámicos barrocos con la imagen de la Virgen Maria.Cada símbolo ocupa cuatro azulejos.En la parte alta la gran corona, también dorada, de ancho circulo con incrustaciones de pedrería, y florones con grandes rosetas y tréboles.Y bajo en un gran arco azul claro que cierra todo el anagrama, la luna, que forma un bien dibujado rostro de perfil.Toda la parte baja del mural está terminado con una base de tierra en ocre y verdes amarillentos, forma como tres escalones, que quedan detrás de la orla y en las esquinas se ven matas con tallos envolventes ocres y verdes azulados.Vuelvo a repetir que es una verdadera lástima que obras así, con un estudio de símbolos marianos sobre azulejos, realizados con un encanto poca veces igualado, y en una variedad en su parte floral, sean objeto de toda clase de ataques, mal cuidados y nada protegidos”.***Anteriormente Martínez Aloy (1920) otro venerable historiador valenciano, al caminar por Marchalenes, en su concisa apostilla, se refiere al retablo, de la manera siguiente.-“(…): un altar callejero-de los que ya quedan pocos -con azulejería del año 1801. La plancha principal que representa a la Virgen del Rosario es de 1880 y finalmente la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, que es ayudantia de la parroquia de San Bartolomé de Valencia.La historia de la iglesia es corta. En una alquería de la calle principal construyo su dueño una diminuta capilla dedicada a la Virgen del Rosario y a San Vicente Ferrer, que tuvo siempre abiertas sus puertas al piadoso vecindario, y allá por los años 1858, siendo propietario de la finca el segundo conde de Rotova, barón de Antella, cedió más terrenos para construir la actual iglesia de ladrillo, cuya estructura y decorado se adaptó, con buen acuerdo, al estilo neoclásico“En muchas casas y alquerías de Marchalenes hay planchas de azulejería que reproducen la imagen de San Vicente Ferrer, y afirman personas graves que el santo dominico apostolizócon frecuencia en la barriada.”La mencionada iglesia construida en 1858,se derrumbó en el mes de diciembre de 1957, como consecuencia de los daños sufridos como resultado de la trágica riada del 14 de octubre, de ese mismo año.Retirada de retablos en la ciudad de ValenciaFueron retirados todos los retablos de Valencia, y en esta barriada fue retirado el panel central, que figuraban las imágenes de la Virgen del Rosario y San Vicente Ferrer, procedentes de la primera capilla huertana.“En el verano de 1839, las autoridades de Valencia, ordenan ser retirados todos los –altarets i retaules, y el 4 de septiembre del mismo año comienzan a desmontarlos.El Ayuntamiento de Valencia, en las sesiones de 5 y 16 de noviembre de 1840, ordena desestimar el clamor vecinal que piden la permanencia de ciertos retablos”.Se autoriza nuevamente la instalación de retablos.“En los presupuestos municipales de 1871—1872, se impone por primera vez la obligación de pedir licencia anticipadamente al Ayuntamiento, para celebrar, tanto las fiestas de –carrer- etc., señalándose la cantidad de 500 pesetas (…)”( J. Bodria, 1906).Treinta y dos años después, seria restituido un nuevo panel en el quesolo figuraba la Virgen del Rosario, patrona de Marjalenes***Tan extraordinaria era la devoción de este poblado por San Vicente Ferrer, y la Virgen del Rosario: que la primera capilla rural propiedad de los Marqueses de Rotova, estaban dedicadas al Santo dominico Valenciano y a la Virgen de aquella advocación. Pero cuando en 1858 se inaugura la primera iglesia, la nueva parroquia queda solo bajó la advocación de la Verge del Rosari.Por estas vegas, mitad huertanas, mitad lacustres fue desde antaño muy grande la devoción que se sentía por el dominico, lo prueba que en el frontispicio de casas y alquerías se ha perpetuado la imagen del Santo valenciano. Como muestra en dos de las tres alquerías que se conservan (Lluna y l`Olleria), aun se pueden contemplar las artísticas -.rajoletes maniseres- que nos recuerdan la devoción que sentía esta popular barriada por el Santo.Congregar d`impedits (1858). El Comulgar de Impedidos, es el único acto religioso que a un perdura con devoción por las calles de este antiquísimo poblado del Marchiliena del Repartiment (s. XIII), acto que tan íntimamente unido está a la festividad de San Vicente Ferrer, es la celebración que a un perpetúan els Marjalers, donde en procesión se recorren como antaño se hacia algunas calles de este viejo raval .El próximo abril de 2008 se cumplirán por lo tanto longevas efemérides. Cuentan que durante la guerra civil (1936-1939), en una de las muchas alquerías que a una quedaban en esta partida huertana, una familia de labradores escondieron a un cura por la cosa de la guerra civil y que por lo tanto no dejo de celebrarse el fervoroso -combregar d`impedits.El recuerdo a San Vicente Ferrer.En mi caminar por los rescoldos huertanos de Marchalenes, tuve un día la suerte de mantener una amable conversación con la Senyora Lola Asunción (alquería de Lluna),que seria el preludio de otros gratos y diálogos donde se encontraban presentes familiares y vecinos, sentados a la sombra de la arboleda, la señora, me hizo saber una tradición transmitida desde 1505 (quinientos años), de padres a hijos, referida a San Vicente Ferrer el dominico valenciano, y que venía a confirmar, lo escrito en la segunda década del siglo XX, por J. Martínez Aloy. Según la señora Lola, con el asentimiento de sus familiares presentes me hizo esta confidencia.- “Que San Vicente Ferrer, acostumbraba a venir por estas huertas y que se sentaba a rezar en esa piedra labrada en forma de asiento que aun se conservaba. Y que sus ascendientes vivieron en estas hueras desde hace quinientos años”. Pasaron unos minutos y la dueña de la casa, con gran ceremonial me invitó a que le acompañara, pasamos por entre los restos que quedaban de un huerto, y próximo al muro de la casa se conservaba una espesa arboleda y en ella como si el tiempo se hubiese detenido, pude ver la piedra labrada donde la señora Lola, me dijo.- “Estaes la piedra donde se sentaba a rezar y apostolizar San Vicente Ferrer”. Con permiso de la dueña, me apresuré a obtener dos fotografías de tan legendaria y estimable piedra. Cuando habían pasado unos cuantos días, y yo, disponía del revelado de las fotografías, pasé a visitarle y ofrecer a la señora Lola, algunas de aquellas fotos. En esta ocasión, iba pertrechado yo, con una mejor maquina fotográfica, pretendía tener constancia mejor de tan extraordinaria reliquia. Nuevamente les pedí permiso para sacar fotos, y cual seria mi sorpresa cuando me hicieron saber, que la piedra, que tan fervorosamente habían conservado durante tantos siglos, habia desaparecido de aquel idílico lugar.La Font del Retaule del Rosari.-En la vieja casona derribada en 1991,en el trascurso de su existencia tuvo varios propietarios, en 1885, correspondía su propiedad ala Excma. Sra. Maria de la Encarnación Manyans donde precisamente se originaba el ángulo de la calle Marchalenes, y comenzaba por la derecha la -senda- coloquialmente llanada del -ventrero- (actualmente calle Reus),acequia a un lado, y al otro, el muro del huerto del celebrado Monasterio de la Zaidia; casi al pie del retablo, el Ayuntamiento de Valencia, colocó una artesanal fuente de hierro, que fue merecedora del aplauso y agradecimiento del vecindario. (Hay que recordar que hasta los años cuarenta del pasado siglo XX, algunas de las casas de la barriada carecían de agua potable). La artesanal y popularísima Font del Rosari) mereció la atención de J. Martí Gadea, cura nacido en Balones (Alicante), uno de los más jocosos y prolíficos poetas valencianos, quien le dedicó estos versos, que por aquellos tiempos fueron tan populares.-“A este barri per venturaDe Valencia, li ha vengut.Una font que li aseguraComoditat i salud.Chiquetes, que ahir agobiospasaveu en Marchalenes,¡ ja teniu ahon vore als novios!¡la font vos ha tret de penes!A la font del Rosari,Joves i velles,anirán les veinesde Marchalenes “(...) (sic)Nota.- Tan celebradas y populares fueron las fiestas que se celebraban- en el poblado de Marchalenes, durante los últimos años del siglo XIX en honor de la -Verge del Rosari i San Vicent Ferrer,- que celebrándose en Valencia, un importantísimo acto cultural, donde se daba cuenta de las más importantes fiestas que se celebraban en la ciudad del Turia; el historiador José Bodria, en un momento de su disertación, dirigiéndose al auditorio dijo;“De les festes que encara duren y tots coneixém, no me ocupe, com son les de fora dels carrers de San Vicent y Marchalenes à laVerge del Rosari” (sic)El historiador y poeta, seguramente pensaría que no hacia falta emplear más tiempo redundando algo que toda la Valencia festiva conocía. El silencio de don José Bodria, nos deja huérfanos de saber de buena tinta, como eran aquellos tiempos las “conocidas fiestas”que se celebraban en este viejo poblado en honor de la Virgen del Rosario.GRANDES FIESTASEn la década de los años cuarenta, se organizaron extraordinarias fiestas en honor de Santiago Apóstol, nuevo Santo Patrón de la barriada.“Fiestas de Marchalenes (…), para dar mayor brillantez a estas fiestas, los clavarios y feligreses se han encargado de restaurar el famoso retablo que se conserva en aquella popular barriada de Nuestra Señora del Rosario, el cual data del año 1800.Después de la misa del Santo Patrono y precedido de bellas y entusiasta palabras pronunciadas por don Luís B. Lluch Garín, fue descubierto el referido retablo (…). Felicitamos a la junta de clavarios de Santiago Apóstol, y en particular a su clavario mayor don José Maria Alfonso, por su tesón y entusiasmo desarrollado, para llevar a buen fin obra tan deseada por todo aquel vecindario.”Pasados los años, con la lectura de la noticia publicada en el periódico nos permite perpetuar la figura de don José Maria Alfonso Fabado, quien dispuso desu peculio particular, junto con la colaboración de los clavarios de 1946, para que se pudiese llevar a cabo la restauración de tan tradicional retablo.Las Provincias. 4-08-1946El retaule, retablo, o paneles religiosos son reflejo de tradiciones y fiestas mayores celebradas al llegar la primavera o el verano .Con el tiempo, las devociones se amortiguaron y los azulejos con representaciones pías perdieron el cuidado de las clavarios. Al abandono siguió el robo de algunos de los artísticos azulejos sin que nadie protestara y, al final, cuando en 1991 la vieja casona fue victima de la piqueta, le acompañó el entonces muy deteriorado retablo.El olvido que sufría el retaule, es fiel reflejo de la indiferencia que incurren las personas. Con el tiempo, los fervores se apaciguan y el retablo en la actualidadsolo existe en el recuerdo de unos pocos vecinos mayores de la barriada de Marchalenes.PD. Ruego dirigido a doña. Rita Barberá Alcaldesa de Valencia: que bonito seria el poder recuperar para esta a típica y popular barriada la tradicional Font de la Verge del Roser, y reproducir algunos de sus entrañables y sencillos versos del cura de Alicante y gran valenciano, Joaquín Martí Gadea.Fin.BibliografíaMª Eugenia Vizcaíno Martí. “Azulejería Barroca en Valencia” -.1998., p.256.J. Martines Aloy.-“Geografia del Reino de Valencia”.-1920., p. 849.José Bodria y Roig.-“Festes de Carrer”1906., p. XXVII.Las Provincias,-4 -08-1946Ensisam de totes herbes.-1881.(Se supone escrita por Joaquín Martí Gadea).